¿Cómo puedo mantener mis defensas activas?
Nos encontramos en constante exposición a microorganismos patógenos tales como virus, bacterias, hongos… Pero no solo ahora! Siempre!
También, la bajada de temperaturas, el cambio de horario, la falta de sueño, aumento de estrés, sedentarismo…. Contribuye a que nuestro organismo se debilite.
Pero no estamos solos, nuestro cuerpo dispone de un sistema inmune, preparado para hacer frente a estos agentes. La alimentación es uno de los principales factores (externos) que afecta a nuestras defensas.
¿Qué podemos hacer para mejorar nuestro sistema inmunitario?
Lo primero, tener presente que ningún alimento puede hacernos inmunes frente a virus, bacterias…
Desconfiad cuando os digan lo contrario. No existen los superalimentos.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) reconoce que algunas vitaminas o minerales (cobre, folato, hierro, selenio, zinc o vitaminas A, B6, B12, C y D, entre otros…) participan en el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Pero ello no significa que un aporte extra de ellos mejore nuestra inmunidad.
En toda dieta equilibrada, ajustada a los requerimientos individuales, no tiene que producirse un déficit de ninguno de ellos.
No obstante ¿Dónde podemos encontrar estas vitaminas y minerales?
– Vitamina C: Kiwi, piña, naranja, melón, pimiento, tomate…
– Vitamina E: aceite de germen de trigo, aceite de soja, cereales de grano entero, aceite de oliva, frutos secos…
– Vitamina A: hígado, mantequilla, huevos, lácteos…
– Vit. Grupo B: verduras, frutas frescas, cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos….
– B12: Hígado y marisco, carne, pescado, huevos y lácteos
– Ácido fólico: verduras de hojas verdes, frutas, hígado
– Hierro: Hígados, carnes, pescado, huevos
– Cinc: Mariscos, hígado, semilla de calabaza, legumbres, frutos secos
– Selenio: Carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras
¿Cuáles van a ser nuestras recomendaciones higiénico-dietéticas?
– Higiene alimentaria
– Cesación tabáquica
– Evitar el alcohol
– Evitar el sedentarismo
– Peso saludable
– Control del estrés
– Descanso adecuado (7-8h/día)
– Higiene personal
– Dieta saludable
Una ingesta tanto excesiva como insuficiente en cuanto a energía, tiene una clara influencia en el sistema inmunológico.
El aporte excesivo de energía puede afectar a la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones, por ello la obesidad está relacionada con una mayor incidencia en enfermedades infecciosas.
Las personas desnutridas, también presentan un mayor riesgo de contraer infecciones; dietas muy restrictivas pueden hacer disminuir la función inmunológica.
La reducción de la grasas también puede resultar fundamental para controlar el peso. Pero hablamos de reducción no de eliminación.
Hay que tener en cuenta que no solo es importante la cantidad; realmente importante es la procedencia o calidad de las grasas.
Por ello mantendremos siempre los pescados azules, frutos secos, aceite de oliva…
