¿Por qué tengo antojos?  ¿Por qué no tengo fuerza de voluntad? 

¿Te has parado a interpretar su significado, su origen?

Al hilo del post de la semana pasada sobre hambre real y emocional, hoy trataremos el tema de los antojos o gula. 

¿A qué hacemos referencia cuando hablamos de antojos? 

Cuando nombramos los antojos, hacemos alusión al deseo intenso de consumir alimentos específicos. Concretamente alimentos con alto contenido en azúcar, grasa, sal o otros aditivos. EN general, deseo de alimentos procesados, con un intenso sabor. 

Más de la mitad de la población, presenta “antojos” de manera frecuente; es sin duda una de las causas de la alta prevalencia de  presentar sobrepeso/obesidad. 

¿Qué quieren decir estos antojos? 

Cuando el cuerpo nos pide verdura, legumbres, fruta…. Nos pide alimentarnos. ¿Pero que ocurre cuando nos pide procesados? 

En ocasiones, estos antojos pueden estar provocados por deficiencias nutricionales, pero la realidad indica, que en la mayoría de ocasiones, detrás se esconden razones emocionales. 

¿Qué podemos hacer? 

  1. La recomendación principal es evitar tener a nuestro alcance alimentos ultra-procesados. Cuanta mayor sea su disponibilidad, mayor será su consumo,  y más nos seguirán apeteciendo, sobretodo en el hogar. Si nos resulta imposible no consumirlos, podemos optar a preparar versiones más saludables en casa.
  1. Disfrutar con moderación de lo que  realmente nos gusta. Olvidarnos de los alimentos prohibidos, aprender a introducir el objeto de la tentación con control. Saber que no está prohibido, que llegado un determinado momento, puedo consumirlo, es motivo suficiente para que vaya desapareciendo de la lista de antojos. 
  1. Mantenernos hidratados. Es común presentar hambre cuando no estamos lo suficientemente hidratados. 
  1. No intentar suprimir el azúcar…, de un día para otro. Creernos que podemos dejarlo de manera drástica, solo hará que incrementar la “dependencia” por el mismo. Los hábitos llevan su tiempo tanto para incorporar como para suprimir.  El tema del azúcar en concreto lo trataremos los próximos días. 
  1. Incrementa el aporte de vegetales y hortalizas. Debemos incrementar el aporte de este grupo de alimentos, para saciarnos, para hidratarnos…. Y para cambiar ese círculo vicioso; si comemos mejor, nos encontraremos mejor y esto nos llamará a continuar comiendo mejor

6. Incrementemos los niveles de serotonina. Estos se disparan con la ingesta de procesados, con las sensaciones placenteras; pero también con la práctica de ejercicio de manera regular, con actividades que                nos gusten.

SELECCIONA TU PATOLOGÍA E INFÓRMATE

Aprendamos a comer de manera consciente: 

Comer despacio y sin distracciones como la televisión, móvil, ordenador, etc. 

– Ser conscientes de las señales físicas de plenitud que nos envía nuestro cuerpo parar de comer cuando las recibamos.

– Agudizar los sentidos al notar colores, olores, sonidos, texturas y gustos. Masticar, degustar y pensar en la comida mientras comemos.